El Movimiento del Mundo: Una Lección de Historia de Guild Wars 2, por Ree Soesbee

Este artículo fué escrito originalmente en el Blog personal de Ree Soesbee, y posteriormente publicado en la revista PC Gamer el 24 de Septiembre de 2007. Con su publicación, se estableció el puente de Historia desde el final de Guild Wars 1, y se dejaban las guías en la trama a seguir, para la creación de la Historia para Guild Wars 2. En aquel momento, Ree Soesbee era la Directora de continuidad de la Saga Guild Wars.

Desde el final de Guild Wars 1 hasta el comienzo de Guild Wars 2 han pasado 250 años, y éste relato trata de explicar que ha ocurrido en ese tiempo hasta el comienzo de Guild Wars 2.

 

La Situación del Mundo entre Guild Wars 1 y Guild Wars 2

"Segun el calendario Mouveliano, el año el año cuando la Diosa Kormir ascendió fué el año 1075. Desde esa fecha, comenzaremos nuestra lección de historia, y mediante esa clasificación de fechas te mostraremos el futuro - que se ha convertido en nuestro pasado. Durante 250 años, los héroes de Tyria han luchado mientras el mundo cambiaba a su alrededor. Trastornos masivos, cataclismos, y otros eventos de envergadura global han cambiado el mundo. Los humanos están en declive. Otras razas están resurgiendo, tomando el control de grandes porciones del mundo y cambiando la balanza de poder. El mundo ha cambiado"

- Decimus el Historiador. Priorato de Durmand

El Mundo de Tyria ha conocido el conflicto, el caos, y generaciones de guerra. Raramente ha habido un tiempo de paz en esas tierras problemáticas. Los años desde la ascensión de Kormir y la derrota del Gran Destructor no han sido diferentes. Ha habido peligros. Ha habido aventuras. El mundo de Tyria ya no es lo que era. Y todavía, muchas cosas siguen siendo las mismas, bajo su conflictivo exterior.

Monstruos Durmientes, de eones de antiguedad, han despertado. Se han arrastrado desde las profundidades de la tierra, cortando con sus garras la piedra y el suelo sobre un mundo que no les ha visto en milenios. Y cuando se alzaron, dominaron el mundo a su alrededor, cambiándolo para servir a sus propósitos. El primero de ellos, Primordus, reunió siervos para reemplazar a los Destructores que una vez le sirvieron a su causa, y comenzó a controlar las cavernas bajo la tierra, gradualmente presionando a los Asura a la superficie. El campamento de Gunnar cayó a manos de los monstruos de hielo, y los Norn fueron empujados hacia el sur a un territorio vacío que una vez fué controlado por los Enanos. Los Charr tuvieron una amistad provisional con los Norn, respetando su sentido del poder y fuerza personal.

Al Sur, la península de Orr ha resurgido desde el océano, inundando las costas con maremotos. El Santuario Cay, el Litoral D'Alessio, y las Islas de Batalla se hundieron bajo las olas, e incluso Arco de León se inundó completamente, y esa cataclísmica conmoción provocó que la gran ciudad fuera abandonada, y sus edificios se colapsaran en la inundación. Los barcos corsarios que una vez se escondieron en las islas hundidas de Orr volcaron, y solo unos pocos barcos pudieron salir de las zonas de la marea. Aquellos que se asentaron a lo largo de la arruinada costa del norte, se mantuvieron alejados de los barcos con mástiles negros que comenzaban a navegar los territorios orrianos. Las almas perdidas de orr, comandadas por un un oscuro poder bajo el mar, resurgieron para dirigirse a la tierra desde las profundidades del mar.

Razas extrañas - Los Norn, los Asura y los misteriosos Sylvari - tomaron amplias porciones del continente. Sus civilizaciones presionaron a los humanos al norte y oeste, lejos de su tierra ancestral. Esas razas habían solidificado su presencia en Tyria y ahora tomaban un rol activo en los eventos a su alrededor.

 

Los Dragones

"Nunca confíes en el pasado. Se ha olvidado demasiado, demasiadas cosas están ocultas bajo las arenas de las edades. Incluso tu propia memoria puede mentirte..."

- Decimus el Historiador.

Durante los ultimos 250 años, las razas de Tyria han visto una gran cantidad de luchas y guerra. Conflictos entre los humanos y los charr, los norn y cualquiera que se enfrente a ellos, y otras razas sentientes han quebrado la paz del continente - pero estos no son los únicos problemas. Aunque las razas sentientes son un problema, hay, como siempre, criaturas salvajes y monstruos a lo largo de las tierras; peligros a los que enfrentarse y problemas para ser conquistados. Pero en Tyria, hay cosas incluso peores a las que enfrentarse.

Los cataclismos que abrieron la tierra e inundaron Arco de León no fueron causados por fuerzas naturales, no mas que los terremotos que desataron los Destructores al norte de las Picoescalofriantes. Ambos fueron causados por el resurgimiento de poderes antiguos- verdaderos dragones, mas peligrosos que cualquier cosa que Tyria haya conocido antes. Glint y Kuunavang eran aquel entonces jóvenes, poderes menores que los ancestrales que vinieron despues. Esas místicas y terroríficas criaturas rivalizaban con los mismos dioses.

Primordus fué el primero de los dragones ancestrales en despertar, llamando a sus sirvientes de su sueño. Con su respiración, convirtió tierra y piedra, dando forma a criaturas y dandoles vida. Aunque la muerte del Gran Destructor, su más poderoso general, retrasó el despertar del dragón por dos generaciones, Primordus una vez más se ha alzado para crear incluso más sirvientes desde las profundidades del suelo. Hasta hoy, el continúa ampliando su poder a través de las profundas cavernas bajo Tyria.

Después de Primordus, los otros grandes dragones empezaron a levantarse uno por uno. El despertar del dragón bajo Orr causó la salida de todo el continente a la superficie, esparciendo una marea mortal que sumergió la linea costera y inundando miles. En las aguas más profundas del mar, otro dragón respiró, alterando las aguas en horrores con tentáculos que aparecieron en cada lago y río de la tierra. Solo unos pocos años antes, otro dragón emergió desde las montañas del norte y voló hacia el sur sobre el territorio Charr de Ascalon. La tierra directamente bajo el vuelo del dragón se corrompió, convirtiéndose en un cráter de horror. La suelo se oscureció por la presencia del dragón y todas las criaturas quedaron atrapadas bajo el viento de su aliento fueron alteradas y cambiadas.

Aunque estas criaturas son llamadas dragones, son tan diferentes de Kuunavang y Glint como la noche y el día, más poderosas, más antiguas, nacidas de una magia diferente, indomable, estos horrores no están controlados por ningún dios o por otro poder conocido por las razas de Tyria. La conexión entre estos y los “dragones jóvenes” es desconocida, pero sin duda alguna no poseen la piedad o familiaridad con las razas pensantes de Tyria que tienen Glint o Kuunavang. El ciclo de su despertar se remonta a los tiempos del "Giganticus Lupicus" e incluso más allá de la prehistoria. La única cosa conocida sobre éstos monstruos es que no tienen misericordia, ninguna curiosidad, ningún interés en absoluto hacia el resto de razas del mundo. Su único objetivo parece consistir en dominar, controlar y destruir.

 

Los Clanes

Los clanes de Tyria han crecido y se han expandido, a pesar de la destrucción de las Islas de Batalla. Balthazar ha ayudado a construir un nuevo templo en Arco de León, caminando sobre la construcción y abriendo una puerta desde alli a la Niebla, asi los héroes del mundo pueden participar en el campeonato. Pero estos clanes no están alineados racialmente como lo estaban en el pasado, no están restringidos solo a los humanos, aceptan heroes de todas las sociedades en sus salas.

Los Asura encajaron facilmente en el sistema de clanes, usando los clanes como otro de sus grupos de cuadrillas que dedicaban a otros trabajos. Para los Charr, los clanes son como bandas de guerra. No reemplazan la lealtad que los charr tienen con su legión, sino que les permite tener oportunidades para mostrar la fuerza de su raza, e incrementar su reputación personal como combatientes feroces. Los Norn siempre están preparados para luchar, y su lealtad a sus amigos les hace ser una bendición en cualquier fuerza de combate. Los Sylvari proporcionan fuerzas unicas e impredecibles a un clan, y están preparados para entrar en cualquier peligro simplemente por la experiencia de ello.

Los Clanes son una fuerza prominente en Tyria, tomando retos que aventureros individuales temen enfrentar, y combatiendo incluso a los más peligrosos oponentes. Se dice que si hay esperanza para las razas de Tyria de encontrar la paz, será desde los clanes y su atmósfera de cooperación y unidad.

 

Ascalon, Kryta y Orr

Durante siglos, los humanos han dominado el continente de Tyria, pero durante los ultimos 250 años esto ha cambiado. La humanidad pende de un hilo, manteniendo sus ciudades a través de la absoluta dedicación de sus armadas. La ciudad de Ascalon ha caido. Rin pertenece a los Charr. Arco de León se ha inundado por los maremotos, y se reconstruyó por clanes mercenarios, y Orr .... renace con muerte y corrupción.

Los Dioses de los humanos han estado notablemente distantes los pasados 2 siglos, manteniendo su silencio incluso cuando el mundo bajo ellos se rompía. Aunque todavía atienden las plegarias, no intervienen - incluso mientras Tyria se rompe y la raza humana busca desesperadamente héroes para que los salve de la oscuridad.

 

- Ascalon

Habiendo perdido su tierra natal a manos de los Charr, los humanos del reino de Ascalon han sido empujados hacia el sur y el oeste. El Gran Muro del Norte cayó. La linea real de Adelbern ha terminado con la muerte del Príncipe Rurik. La única fortaleza que queda de los humanos de Ascalon se situa en el punto más lejano hacia el sur, donde se juntan las Picosescalofriantes del Oeste y las Montañas de Crestadefuego Este. Esta última fortaleza Ascaloniana, conocida como Halcón de Ébano, permanece solitaria contra toda la fuerza que las legiones Charr tienen que ofrecer.

El continuo conflicto entre los humanos y los Charr a lo largo de las fronteras de Ascalon forzó a los humanos incluso a ir más allá en las Picosescalofriantes. Aunque la guerra abierta ha terminado, salvo en unos pocos pequeños frentes, el odio entre las legiones Charr y los reinos humanos nunca ha sido abatido. En cualquier caso, es peor que nunca. Halcón de Ébano permanece solitaria en desafío, abastecida a través de una puerta de Asura desde los territorios de Kryta.

Los Charr afianzaron su control sobre Ascalon desde sus tierras originales en el norte al sur, hasta donde se juntan las dos cadenas montañosas en el borde del Desierto de Cristal. Dentro de los territorios principales de Ascalon, entre el roto Gran Muro del Norte y la fortaleza de Halcón de Ébano, mandan los Charr, pero no sin desafío. En la batalla final de la ciudad de Ascalon, Adelbern usó el poder final de su espada encantada, Magdaer, una reliquia del tiempo cuando los Dioses Verdaderos caminaban por Tyria y construyeron la ciudad de Arah.

Las historias contadas por los Charr (y unos pocos, humanos supervivientes de la batalla) hablan de una gota de una espada forjada de llamas alzándose desde la torre más alta de la ciudad. Después de un momento en blanco, un calor ardiente inundó las calles de la ciudad y la derrotada y muerta guardia de Ascalon se alzó una vez más, sus espíritus animados por el poder de la espada de Adelbern. En consecuencia a su espectral resistencia, los Charr fueron forzados a abandonar la ciudad.

A partir de ese momento, las fuerzas espectrales han vigilado las ruinas de la ciudad de Ascalon y la frontera este. Resisten contra los Charr, pero no se comunican con los soldados vivos del Halcón de Ébano. Sus espíritus son sólo memorias, la persistente presencia de un pasado que no puede abandonar el presente. Algunos creen que algún día, cuando el verdadero rey de Ascalon regrese con una de las dos espadas llameantes, Madgaer de Adelbern o Sohothin de su hijo Rurik, la legión abandonará la ciudad y descansará al fin en paz. Hasta entonces, todo el mundo es el enemigo.

 

- Kryta

Kryta también ha conocido su parte de conflicto y pena. Una vez que la noble Arco del León cayó en el despiadado mar, sus costas fueron devastadas por tormentas, el agua ascendió y enormes olas barrieron la costa. Y ahora, la nación de Kryta es el último bastión de la humanidad, y por ello, su última esperanza. Bajo asedio por otras razas durante siglos, acosada por la mala suerte y el infortunio, y puede que incluso olvidada por los propios dioses, la civilización humana esta al borde del colapso. Sólo la corona de Kryta ha sobrevivido a esta edad moderna.

Aunque varias facciones restauraron el trono de Kryta a su verdadero poseedor, una descendiente de la Reina Salma, no hay paz en las Tierras Salvajes de Talmark. Las tierras de Kryta han conocido conflictos significativos, tanto en la guerra como en conflictos internos. Como el único reino humano que queda en Tyria, los Ascalonianos emigraron allí sin un rey ni ninguna otra clase de liderazgo. Los pocos humanos que afirman tener sangre Orriana nunca mencionan su herencia públicamente, ser asociado a esas oscuras tierras actualmente es peligroso en estos tiempos. Refugiados de Elona y Cantha, descubriéndose a sí mismos atrapados por las crecientes aguas de Orr, se adaptaron para mantener una cultura nativa mientras se integraban en la sociedad de Kryta. Este proyecto de humanidad les proporciona una cosa que todos buscan: un hogar.

A través de la fe en los dioses, y la nobleza del espíritu de Kryta, la reina solidificó su dominio sobre Kryta y su gente, y no desembocó en una tiranía. Desde el principio estuvieron dispuestos a aceptar a los refugiados de Ascalon. Y cuando los cataclismos asolaron el resto del mundo desplazando a otros humanos, y los Canthianos y Elonianos se unieron a la ola de humanidad huyendo a la nueva ciudad de Linde de la Divinidad, encontraron un bienvenido hogar en el gran bastión creado para reemplazar a Arco del León cuando las aguas de Orr la reclamaron. Linde de la Divinidad, un impresionante monumento de blancos parapetos y grandes y claras torres, fue construida en el borde de la costa de la Divinidad, lejos de las bravas aguas de las costas del sur.

En Linde de la Divinidad, la nueva reina de Kryta estableció un sistema de gobierno diseñado para dar a todo el mundo, no sólo a los nativos de Kryta, una voz. Los senadores designan la ley, proponiendo sus medidas a la reina, quien autoriza o rechaza su implantación en la sociedad. Estos senadores pertenecen a todas las razas humanas, representando a muchas voces trabajando en conjunto con la voluntad de la reina. Inicialmente, este sistema fue diseñado como un gobierno temporal para los campos de refugiados, pero en los 150 años siguientes a la inundación de Arco del León, se ha convertido en un sistema estable, un gobierno respetado y uno de los pilares de la cultura de Kryta.

Sin embargo, Kryta no esta libre de peligro, agentes secretos del Manto Blanco todavía luchan por sus dioses Ocultos, y los centauros, desplazados a través del continente, estan inundando los territorios humanos, luchando por cada pedazo de tierra. Kryta es una zona de guerra con unos cuantos refugios seguros, una tierra donde los humanos deben luchar por su seguridad, y su futuro.

 

- Orr

Alzado desde los océanos por la voluntad de un poderoso dragón no-muerto, Orr ya no permanece bajo control humano. Las criaturas que rondan por estas tierras están alteradas, son deshechos pervertidos de la que una vez fue la magnifica cultura de Orr. Hundido por la magia y ahora levantado al servicio de la voluntad de un monstruo tan terrible que sólo hay susurros de su naturaleza, ahora sirven a un dragón más horrible y más poderoso que cualquier otra fuerza en Tyria.

El antiguo dragón de Orr domina este continente emergido con una voluntad indomable, reclamando la península para si mismo. La ciudad de Arah, donde una vez caminaron los Dioses Verdaderos, emergió a la superficie para convertirse en el hogar de la criatura, su llegada anunció un tiempo de cataclismo y cambios para el mundo. Aunque Arah yace en ruinas, conquistada por el dragón y sus sirvientes, aquellos que se aventuran en las tierras Orrianas dicen que han visto sus torres en espiral, adornadas con sus estandartes rasgados y vigiladas por tropas draconianas.

Cuando el dragón despertó y la península rompió entre las olas, los arruinados edificios y colapsados caminos costeros emergieron sobre el mar una vez más. Además de la inundación de las costas de Kryta y Arco del León, este evento cataclísmico transformó partes del norte de Elona en verdes otra vez... durante un tiempo. Los cambios fueron verdaderamente terribles a lo largo de Tyria. Sólo los mejores de los héroes se atreven a aventurarse a través de las arruinadas ciudades de Orr, ya que aventurarse allí es enfrentarse al dragón y a sus sirvientes directamente, y el poder de esas criaturas no debe ser subestimado.

Muchos de los corsarios que habitaban en el archipiélago antes de que la península saliera a la superficie otra vez fueron sometidos por el poder del dragón, transformados por su aliento y esclavizados a su voluntad. Barcos con velas negras, construidos con restos de otros barcos corsarios, atracan a lo largo del Estrecho de Malchor, al oeste de Orr. Estos navíos rodean las Islas de Fuego, comandados por siervos no-muertos del dragón que no temen ni al fuego, ni al mar.

Esta armada no-muerta ha acabado con todo el contacto humano con Cantha, y también mantiene una guerra en la frontera norte de Elona, evitando que nadie en Tyria se marche a otras tierras… por ahora.

 

Cantha, Elona, y la Ciudad Libre de Arco de León

"Lo que podemos saber sobre las tierras mas allá de los mares, lo sabemos de manos de los refugiados, guerreros perdidos, y residentes desesperados. Todos son puntos de vista, y como toda historia debe ser, sobre el filo de una espada"

- Decimus el Historiador.

 

La historia de Cantha y Elona, como la conocemos, termina cuando Orr se libera desde el mar. Hay poco contacto con esas naciones y el norte del continente de Tyria; los no-muertos de Orr y la confusión en el Desierto de Cristal han hecho que las noticias sean escasas y dificiles de conseguir.

 

- Cantha

En el año 1127 D.E, el Emperador Usoku, sucesor del Emperador Kisu, tomó un firme dominio de su nación. Hizo resurgir el ejército de Cantha, gastando millones en oro para armar a sus tropas, y entonces marcharon hacia las afueras. Derrotaron a los Luxon y a los Kurzick, incorporando a estos dispares pueblos de nuevo en su nación. Usoku unificó a Cantha bajo una fuerte identidad nacional y comenzó a expulsar a todos los no-humanos. Su régimen fue de mano de hierro, tiránico y fiero. Aquellos Canthianos que se oponian a los mandatos de su emperador no tenían más opción que abandonar sus hogares, buscando refugio y santuario en Elona y Tyria.

Como resultado, Cantha se volvió extremendamente aislacionista. Cuando Orr emergió del océano, estas tendencias fueron reforzadas por la imposibilidad de navegar con seguridad a los mares del oeste. Cualquier embarcación aventurándose cerca del Estrecho de Malchor es hundida por los barcos de velas negras, para luego ser sacado del fondo del océano por el dragón orriano e incorporado a su servicio. Así, completamente aislada de Kryta, Cantha desapareció enteramente. Los viajeros, refugiados e incluso agentes de Xunlai residiendo en Tyria no volvieron a oir nada más de Cantha.

Marineros esporádicos han atracado en la costa sur de las junglas de Maguuma, pero esa es la única evidencia de que Cantha sigue existiendo después de los eventos cataclísmicos que la aislaron de Tyria. Sólo se puede asumir que los sucesores de Usoku han continuado su control dictatorial e aislacionista, y que Cantha sigue dominada bajo mano de hierro, como siempre.

 

- Elona

Durante años después de la derrota de Varesh Ossa y la caída de Abaddon, Elona se encontraba en paz. Los Lanceros del Sol se esparcieron a lo largo de los tres continentes, intentando continuar su antiguo propósito. Pero la paz que trajeron no iba a durar. En su campaña para parar a Varesh Ossa y a Abbadon en su intento final de liberarse de la prisión de los dioses, los Lanceros del Sol también desencadenaron al arquitecto de su propia destrucción libre de nuevo en el mundo, un monstruo que traería consigo la próxima edad de oscuridad.

El nombre del monstruo era Palawa Joko. Durante los 60 años siguientes desde la ascensión de Kormir a la divinidad, Palawa Joko acumuló poder y lideró un nuevo ejército de momias, zombies y otros no-muertos del Desierto de Cristal en una guerra contra Vabbi. Para asegurar su dominio, Palawa Joko aprisionó y desvió el río Elon, causando sequía y hambruna en las provincias del norte de Elona y creando una verde y creciente zona en el Desierto de Cristal. En este area, Palawa Joko estableció la capital de su nuevo reino.

La horrible hambruna causada por el río desviado desembocó en una desesperada rebelión entre las gentes de Vabbi y el norte de Kourna. Palawa Joko entonces lo tuvo muy fácil para acabar con los restos de la resistencia Eloniana. Vabbi se inclinó ante su fuerza simplemente para sobrevivir, y Kourna e Istan se convirtieron en estados vasallos.

El precio por la benevolencia de Palawa fue el tributo, la lealtad forzada y todos aquellos que llevaban el nombre de Ossa pasaron a su cuidado. Periódicamente, unos cuantos descendientes más se encontraban escondidos en las colinas de Elona, y todos ellos fueron entregados al regente no-muerto de Elona. De los descendientes de su antiguo enemigo, Palawa creó un ejército viviente para igualar a su ejército nomuerto, mostrando la ironía de que las vidas y la lealtad de los descendientes de Ossa le pertenecían.

Palawa también mostró un gran cuidado en la destrucción de sus mayores enemigos: Los Lanceros del Sol. Rotos, sus fortalezas destruidas, sus miembros se esparcieron a los vientos, no volverían a ser una fuerza en Elona. Poco a poco, la mayoría de la población olvidó todo sobre la Orden y sus heroicidades. Aquellos pocos Lanceros que sobrevivieron transmitieron las enseñanzas de la Orden a través de más de cien años, aferrándose al armazón de una lejana visión. Se convirtieron en solitarios místicos, filósofos y guerreros solitarios en un mundo que escogió olvidar su presencia.

Excepto unos pocos. Algunos Lanceros, tentados por las ofertas de Palawa Joko de poder y rango, abandonaron su votos. Estos traidores a la Orden recibieron el mando de ejércitos de Palawa o se les permitió trabajar en solitario contra aquellos en Elona que una vez confiaron en ellos. Cada uno, convertido personalmente por Palawa, recibió poder sobre la muerte y fue enviado a cazar y destruir a sus compañeros Lanceros, o a traerlos ante su señor para que les convirtiera a su maldita causa. Estos caballeros, llamados la Medialuna Mordaz, se convirtieron en una oscura presencia a la caída de la noche en las tierras del sur de Tyria.

 

- La Orden de los Susurros

La Orden todavía existe y se ha movido fuera de las fronteras de Elona. Siendo los primeros en descubrir el despertar de los dragones, en Orr y en el resto de sitios, la Orden temía que nadie les creería. Escogieron repartir a sus miembros por Tyria, para ganar tantos conversos como fuera posible y despues lentamente educarlos sobre el verdadero peligro que amenazaba a todas las razas del mundo.

Trabajan con los Krytanos y Ascalonianos, e incluso mantienen una presencia en Elona, aunque es prácticamente imposible cruzar el Desierto de Cristal debido al dominio de Palawa en el sur y el dragón del desierto en el norte. Aun así, la Orden de los Susurros mantiene comunicación con Elona de alguna forma, ayudando a sus combatientes en su lucha contra Palawa y sus siervos.

La Orden de los Susurros también contribuyó a la continuación del conocimiento humano cuando Arco del León fue inundado, amenazando a la gran biblioteca de la ciudad. La Orden rescató cientos de pergaminos antiguos, libros y otros artefactos históricos, transportándolos a un monasterio escondido en las cercanas Picosescalofriantes. Almacenados lejos de las crecientes aguas, estas antigüedades contienen los únicos verdaderos recuerdos de la edad antigua de la humanidad. Los monjes de ese monasterio son en parte historiadores, en parte guerreros, estudiando y protegiendo sus sagradas cargas.

 

- Arco de León

Cuando las aguas que inundaron Arco del León después de que Orr emergiera del mar empezaron a retroceder, las ruinas de la que fuera una vez una majestuosa ciudad se convirtieron en una fortaleza pirata. Las embarcaciones que huyeron del archipiélago de Orr cuando los nomuertos se levantaron, encontraron un refugio seguro en las ruinas de Arco del León, y crearon allí una ciudad neutra, abierta a todas las razas, gobernada al modo mercenario.

Las Islas de Batalla se inundaron al mismo tiempo, diezmando los templos. Los sacerdotes de Baltazhar se desperdigaron durante un tiempo, antes de encontrar su camino hacia Arco del León después de que las mareas empezaran a retroceder. Aclamaron que fueron llamados por Baltazhar y el dios de hecho abrió un gran portal desde la ciudad hasta La Niebla, donde una gran batalla entre mundos se libra por su favor. Con la caída de las Islas de Batalla, Arco del León se convirtió en el hogar de los clanes, un punto central para los clanes de todo el mundo así como el camino a la Sala de los Héroes.

 

Razas: Los Enanos

"Los pocos que sobrevivieron tienen existencias sin vida, su carne y corazones grabados en piedra. El Gran Enano les dió el poder para derrotar a los Destructores... pero esa fuerza vino con un alto precio."

- Decimus el Historiador

 

La lucha entre los Enanos y los Destructores consumió a la raza Enana. Pocos vivieron para volver a la superficie y contar los relatos de su victoria, y aquellos que lo hicieron fueron irrevocablemente alterados. Ya no eran de carne y hueso, la sangre no corría por sus venas. En su lugar, sus cuerpos estaban compuestos enteramente de piedra, rodeando lo que no era nada más que fría y dura tierra.

Desinteresados a partir de ese momento en mantener su solidaridad como raza, estos últimos Enanos se esparcieron por toda Tyria, encontrando batallas en las que luchar en las cavernas más profundas o construyendo nuevos hogares en lejanas y aisladas colinas, siempre atentos en las fronteras donde las cavernas emergen en el mundo de la superficie. Aquellas pocas personas que pueden afirmar haber conocido a un enano en sus vidas son raras, y todos hablan de la extraña pasión que consume a estos pocos supervivientes.

 

Razas: Los Charr

Las Legiones de los Charr se quitaron los grilletes de la religión, degradando a sus Chamanes a lo más bajo de la sociedad Charr, y elevando a las Bandas de Guerra a un gobierno estable. Aunque las legiones no tienen una norma principal, luchan juntas para mantener sus territorios en Ascalon, y hacer planes para un día llegar más lejos, erradicando a los humanos dondequiera que se encuentren en la faz de la tierra.

Las cuatro legiones primarias de Charr, la Legión de Cenizas, la Legión de Sangre, la Legión de Oro y la Legión de Hierro, controlan cada una una ciudad-fortaleza, esparcidas a través de las tierras del este. Las Bandas de Guerra Charr atacan desde estos seguros refugios para defender sus territorios, combatiendo con los restos de guerreros Ascalonianos, los malditos sirvientes del dragón del desierto y las horribles bestias que aparecen del suelo por todo Ascalon y las Picosescalofriantes.

Mientras que las cuatro legiones pueden reclamar su linaje de Khan-Ur, el antiguo líder de los Charr, la Legión de Oro ha sido considerada desterrada desde la caída de la casta Chamán durante los tiempos de la famosa heroína Charr Kalla Navajachamuscada. Y aun así, la alianza Charr permanece lo suficientemente fuerte como cualquiera de las otras tres legiones aliadas de su capital. Aunque las tierras de los Charr estan divididas, las legiones trabajan juntas para unificar lo que queda y finalizar su conquista, hacia el corazón de Ciudad de Ascalon y más allá.

La caída de los Chamanes Charr de sus altas posiciones como lideres afectó más que a la Legión de Oro. Mientras los Chamanes todavía se consideran muy útiles en el frente de guerra, también se les considera peligrosos y subversivos, y son normalmente despreciados. A ningún Charr en la nueva edad le gustaría tener que sufrir el hecho de tener a un Chaman como líder.

Incluso después de más de 200 años, los Charr todavía conservan las memorias del tiempo en el que los Chamanes y los Titanes tenían control sobre ellos. Los Charr de hoy en día se mantienen impasibles en su rechazo de todos los Dioses y cualquiera que les sirva. No aceptan la autoridad de ningún dios y se han forjado rápidamente contra la idea de cualquier adoración Charr o manipulación por medios divinos.

Y aunque ningún Charr volverá a seguir a ningún Chamán, todavía existe el pequeño objetivo de cada líder Charr de probar su propia superioridad, subyugar a sus miembros y de alzar el estandarte de una sola legión sobre el resto. La unidad, dicen, sólo se puede establecer bajo el mando de un sólo líder militar. Muchos Charr creen que sólo bajo esa regla su raza podrá alcanzar su destino de dominar toda Tyria. Desafortunadamente para ellos (y afortunadamente para el resto de razas) muchos líderes Charr también creen que son el único líder capaz de unificar a la raza.

 

Razas: Los Asura

Los Asura son una raza subterránea conducidos a la superficie durante tiempos del Gran Destructor. Increíblemente inteligentes, usan sus habilidades con la magia y la creación para asegurar su presencia en la superficie. Con la súbita ausencia de los Enanos, los Asura se convirtieron en los artesanos más reconocidos de Tyria, sus habilidades y capacidades instantáneamente incalculables. Los Asura se acomodaron a la vida en el exterior durante la caída de los Destructores, creando ciudades que se extendieron encima y debajo de la superficie.

Aunque los Asura han madurado para apreciar las habilidades y talentos de otras razas, a menudo usándolos en experimentos o en misiones peligrosas, todavía se aferran firmes a su organizada sociedad. No tienen un gobierno organizado, prefiriendo crear Kuadrillas y seguir al líder más experimentado durante la duración de cada tarea individual.

La pequeña estatura no es un impedimento para su confianza. De hecho, uno podría llamarlos condescendientes, ya que a veces son un poco demasiado confidentes para la comodidad de otras razas. Los Asura creen que están destinados a dominar a las razas más grandes y menos inteligentes del mundo. Ven a los humanos, especialmente, como una gran herramienta para levantar grandes pesos, y en términos generales, ven a las otras razas como meros peones para ser manipulados en los proyectos Asura.

Como otro paso en sus planes maestros, los Asura establecieron buenas relaciones con cada una de las otras razas inteligentes en Tyria, desde los militantes Charr a los inquisitivos Sylvari. Incluso establecieron puertas Asura en las ciudades grandes para tener un paso seguro de ciudad a ciudad y promover el comercio. Sin embargo, controlan estas puertas celosamente, manteniendo sus rutas de comercio y su neutralidad tan cuidadosamente como una gema, siempre manteniéndose apartados de las guerras y disputas. Sus propias ciudades están lejos de las principales rutas de viaje, distantes incluso del central Arco del León. Allí se dedican a mejorar experimentos, buscando nuevas magias y nuevo poder para controlar.

Aunque algunos dicen que los Asura se han integrado en la sociedad, seria más acertado decir que están enredándose alrededor de ella, como la hiedra y el musgo, sus dedos hurgando entre las grietas donde su magia pueda obtener el control. En ciertos aspectos, temen las cavernas bajo la tierra, todavía llenas de horribles bestias de fuego y escamas. El dragón que yace en las Profundidades se ensaña con ellos especialmente, forzándolos a abandonar sus antiguos caminos y a descubrir nuevos recursos. Por ahora, para mantenerse indemnes, deben mantener su neutralidad entre las razas poderosas de Tyria, pero los Asura temen que tarde o temprano tendrán que escoger bando, y entonces su tambaleante mundo podría colapsarse de nuevo hacia las oscuras profundidades.

 

Razas: Los Norn

Muchos esperaban que la expansión inicial de los Charr a traves del norte de Tyria se convirtiera en una marea de sangre que golpearía todas las Picosescalofriantes, hundiendo a los Charr y a los Norn juntos. La realidad demostró lo contrario. Cuando los Charr alcanzaron las colinas, los Norn les hicieron retroceder con un sólo y feroz golpe, diezmando completamente cualquier Manada de Guerra enviada contra ellos.

Aunque es cierto que los Charr podrían haber destruido a la resistencia Norn si hubieran juntado un ejército entero, o incluso toda una legión, para la causa, las Bandas de Guerra y escuadras más pequeñas no podían sobreponerse a la fuerza individual de los Norn. Estas escaramuzas iniciales enseñaron a ambos lados a respetar la fuerza de los otros.

De este acuerdo de respeto y fuerza mutuos surgió una extraña pseudo-alianza que todavía está por romperse. Durante cerca de 200 años, la frontera este de las Picosescalofriantes se ha mantenido estable. A los Charr se les permite pasar a traves del Refugio de Gunnar y los cañones menores donde los Norn se han esparcido.

De hecho, durante el Cataclismo, los Norn permitieron a los ejércitos Charr pasar a través del paso norte de Ascalon a Kryta, situando el preludio de la invasión Charr a las tierras humanas centrales. Aunque esto no fue el signo de ninguna alianza, fue el comienzo para las dos razas de vivir entre ellas una paz vigilada.

Nunca se firmó ningún acuerdo de paz, un tratado hubiera sido algo insignificante para los individuales Norn y ningún Charr hubiera ni siquiera escupido sobre un papel así. Sin embargo, las dos razas se permiten entre ellas paso y comercio, mientras mantienen las fronteras seguras. Ocasionalmente, una banda de Guerra o un Cazador Norn puede pasarse de la raya en las tierras de los otros, sólo para ser rápidamente reprimido por ello sin prejuicio... pero estas escaramuzas no afectan al acuerdo de consentimiento mutuo entre estas naciones.

Durante los pasados cien años, más y más Norn han sido vistos en Kryta y en las tierras más allá. Un antiguo dragón de hielo y nieve despertó en las Picosescalofriantes del Norte más lejanas, expulsando incluso a los cazadores más temerarios hacia el sur, a las tierras de los Enanos. Allí encontraron fuertes Enanos abandonados y un nuevo desafío en forma de los Draga, los antiguos némesis de los Enanos, ahora casi irreconocibles a las primitivas, asustadas criaturas del pasado.

Los Draga, dándose cuenta de su recién adquirida libertad después de que los Enanos cayeran a manos de los Destructores, aprovecharon esta oportinudad para convertirse en una amenaza real en las Picosescalofriantes, donde los Norn están absortos en la caza de nuevos enemigos. Los Norn y los Draga luchan por el control de estas tierras en una continua guerra que sucede a lo largo de las montañas más altas.

Los Norn también mantienen treguas con sus amigos humanos, aunque estas treguas no son tan cerradas como lo fueron una vez para los Norn, sintiéndose traicionados a menudo por sus impredicibles aliados humanos. En años recientes, ese sentido de traición se ha extendido, ya que los Norn no confían en la reina de Kryta.

La reina es vista por los miembros de esta independiente raza como un ser demasiado dependiente de sus consejeros, sin la voluntad para actuar por sí misma como un heroe debería hacer. Aunque las relaciones han crecido frias, los Norn se aferran a la esperanza de que la reina de Kryta se sobrepondrá a si misma dominando a su raza, o de que cualquier otro se alzará de entre los humanos para mostrarles lo que significa ser fuerte.

 

Razas: Los Sylvari

Mientras los humanos exploraban las lejanas Picosescalofriantes y los Enanos luchaban contra los Destructores, una nueva raza empezó a crecer en las tierras al sur de Tyria. Una única semilla, del tamaño del puño de un hombre, plantada en el suelo de un pueblo arruinado en algun lugar de la Jungla de Maguuma, comenzó su gestación de siglos de duración, y presagió una nueva era.

Esta historia comienza con un soldado humano llamado Ronan quien, separado de su patrulla, descubrió una caverna llena de extrañas vainas de semillas. Esta caverna estaba protegida por terribles criaturas planta, asi que huyó, limitandose a llevarse una única semilla para mostrarle a su hija cuando volviera de la guerra. Pero a su llegada descubrió que los Mursaat habian destrozado su poblado y asesinado a su familia, dejando solo casas en ruinas y fosas comunes. En agonía, plantó la semilla en sus tumbas y se prometió nunca volver a la batalla.

A Ronan se le unió un viejo Centauro llamado Ventari, quien también empezó a perder su esperanza en la paz. El humano y el centauro, contra todo pronóstico, forjaron una amistad que sobrepasó los prejuicios de razas. Juntos, decidieron comenzar sus vidas de nuevo y crear un refugio tanto para centauros como humanos. Construyeron su refugio cerca del oceano y del retoño del arbol para todos aquellos que buscaban la paz y el refugio de la amistad.

El pálido roble creció bajo el atento y gentil ojo de Ventari, creciendo fuerte y saludable y dandole gran gozo al viejo Centauro. Aunque con esta bendición llegó el dolor. Las tribus de Centauros del norte y el oeste, empujadas por los humanos de Kryta huyendo de las inundaciones crecierón más salvajes y brutales. A medida que más tribus se unian a la guerra, menos estaban dispuestos a escuchar a las palabras de Ventari, y su nuevo puesto se fue haciendo más y más pequeño.

Al final, viejo y gris, Ventari esculpió las lecciones de su vida en una tabla de marmol, que depositó a los pies del pálido árbol, para que los futuros viajeros las leyeran y quizas aprendieran los caminos de la paz y la armonia. Entonces, muchos años despues que su compañero humano se hubiera ido al otro lado, Ventari se recostó contra el árbol que Ronan había plantado y murió. Este año era el 1165 d.É.

El árbol, blanco y resplandeciente, continuó creciendo. Unos 100 años después, pequeños capullos aparecieron entre sus ramas. Estos capullos se giraban y retorcían y al final, se abrieron, dando comienzo al nacimiento de una nueva raza en el mundo, totalmente crecidos, como si hubieran despertado de algun mágico sueño. Se llamaron a si mismos los Sylvari, y estos “primeros nacidos” fueron sólo el comienzo de muchos más, todos nacidos del mismo gran árbol.

La tabla de mármol todavía contiene las últimas palabras de Ventari, y los Sylvari, que emergieron del árbol se encontraron extrañamente guiados por estas antiguas lecciones. Cómo el árbol, atendido por Ventari, de alguna forma absorbió la moral y la ética del noble centauro, o cómo absorbió los restos de la carne del centauro así como su alma compasiva una vez muerto, no es del todo seguro. Pero es cierto que su influencia sobre los Sylvari es muy fuerte, incluso tantas décadas despues de su muerte. Su raza venera la Tabla de Ventari como su artefacto y testamento más sagrado.

Se desconode la edad que puede alcanzar un Silvary, ya que vienen al mundo totalmente maduros y no muestran signos de la edad. Los Silvary no tienen hijos, ni siquiera familia, pero cada Sylvari siente una conexión especial con el resto mediante lo que ellos llaman "El Sueño de Sueños". En este sueño, entran en comunión con la mente interior de la raza, aprendiendo como hablar, andar, usar herramientas simples e interactuar con el mundo. De esta forma, cuando un Sylvari emerge, conoce más cosas del mundo de lo que cabría esperar.

Pero el Sueño de Sueños también contiene pesadillas, susurros escondidas detrás de las voces de los afables Sylvari. No entienden lo que significan, pero los Silvary tienen mucho que aprender todavía del mundo que les rodea. No conocen los peligros y problemas de Tyria tan íntimamente como el resto de razas. Pero están aprendiendo.

 

Tiempo y Marea

Los años no han sido propicios con Tyria. Incluso ahora, mientras plantas verdes crecen entre las devastadas rocas de Ascalon, y las aguas retroceden de Arco del León, una nueva ciudad se alza, y la alterada linea costera da paso a una nueva vida. Nuevas aventuras se esconden detrás de cada rincón y antiguos lugares bajo la superficie salen a la luz, sus puertas abiertas para revelar secretos perdidos.

Sin embargo, el masivo poder de los dragones ha sido desatado, surcando a traves de la tierra como una enfermedad que altera todo a su paso. A no ser que puedan ser parados, los dragones cambiarán la cara de Tyria irrevocablemente, erradicando a las razas pensantes… cómo acabará todo, solo podemos especularlo.

Tiempo y marea han cambiado el mundo. Las razas de Tyria ahora combaten en la misma tierra, luchando por la superioridad incluso cuando dragones más antiguos que la propia historia, verdaderos poderes primarios, despiertan para reclamar el mundo bajo sus sangrientas garras. Si queda algún héroe en estas tierras en alguna parte, entre cualquiera de las razas, es el momento de que den un paso adelante, si el mundo quiere salvarse.

Alguien debe alzarse para conseguir la gloria, ofrecer un momento de esperanza y quizás darle al mundo una última oportunidad para la paz. Si alguno de aquellos que podrían ser héroes está escuchando... 

... Ahora es vuestro momento.

 


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